En el intrincado mundo de los recursos humanos, dos términos se alzan como pilares fundamentales en el proceso de gestión del talento: la evaluación de desempeño y la evaluación de potencial.

Aunque a menudo se entrelazan, sus diferencias son cruciales y merecen ser exploradas. En este artículo, nos sumergiremos en el fascinante universo de la evaluación de potencial, desentrañando su significado, su propósito y su relación con la evaluación de desempeño.

¿Qué es la Evaluación de Potencial?

Imagine un lienzo en blanco, una hoja de papel donde aún no se han trazado las líneas que definirán su destino. De manera similar, la evaluación de potencial busca descubrir las habilidades y talentos latentes de un individuo, trazando una ruta hacia un futuro prometedor. En contraste con la evaluación de desempeño, que se enfoca en el rendimiento pasado, la evaluación de potencial se adentra en el vasto territorio de las posibilidades, identificando las capacidades que pueden ser cultivadas y desarrolladas.

¿Para Qué Sirve la Evaluación de Potencial?

En el dinámico escenario empresarial, la identificación del potencial de los colaboradores es más que una simple herramienta de reclutamiento. Es una brújula que guía a las organizaciones hacia la excelencia y la innovación. La evaluación de potencial desempeña múltiples roles:

  1. Preselección de Talento: En un mundo donde las competencias técnicas no lo son todo, la evaluación de potencial destaca como un faro que guía a los reclutadores hacia los candidatos más prometedores. Más allá de las habilidades tangibles, esta evaluación permite vislumbrar el potencial de crecimiento y adaptación de un individuo en el seno de la organización.
  2. Identificación de Altos Potenciales: Dentro del vasto océano de talento, hay joyas por descubrir, diamantes en bruto que esperan ser pulidos. La evaluación de potencial permite desenterrar estos tesoros escondidos, identificando a aquellos empleados con el potencial innato para liderar y trascender. Son estos individuos los que pueden ser moldeados para ocupar roles de mayor responsabilidad y liderazgo en el futuro.
  3. Planificación de la Sucesión: En el juego de las sillas musicales empresariales, la planificación de la sucesión es clave para asegurar la continuidad y la prosperidad de una organización. La evaluación de potencial se erige como un aliado invaluable en esta tarea, señalando a aquellos empleados que están destinados a liderar el camino hacia el mañana.
  4. Desarrollo Personal y Profesional: Más allá de las necesidades de la organización, la evaluación de potencial también ofrece un espejo en el que los empleados pueden reflejarse. Les permite reconocer sus fortalezas y áreas de mejora, trazando un camino hacia el crecimiento personal y profesional.

Diferencias y Complementariedad con la Evaluación de Desempeño

Si la evaluación de desempeño es una fotografía del pasado, la evaluación de potencial es un lienzo en blanco que espera ser pintado. Mientras que la primera se centra en medir el rendimiento pasado y presente, la segunda se aventura en el territorio del futuro, explorando las posibilidades y los talentos por descubrir. Ambas, sin embargo, son piezas clave en el rompecabezas de la gestión del talento, complementándose y enriqueciéndose mutuamente.

En resumen, la evaluación de potencial es un faro que guía a las organizaciones hacia el futuro, iluminando el camino hacia la excelencia y la innovación. Más que una herramienta de selección es un artefacto de descubrimiento y desarrollo, revelando el potencial latente que yace en el corazón de cada individuo.

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