En cualquier organización, la presencia de un colaborador tóxico puede ser tan perjudicial como una manzana podrida en un cesto. Este fenómeno, conocido como el Síndrome de la Manzana Podrida, puede manifestarse de diversas formas, desde la hostilidad hacia los compañeros hasta el sabotaje de proyectos. Identificar y abordar este problema se convierte en una prioridad para mantener un ambiente laboral saludable y productivo.

Lo interesante es que los colaboradores no llegan siendo tóxicos. Nadie se considera tóxico, entonces, ¿qué es lo que hace que una persona termine siendo una manzana podrida? Generalmente es por no estar de acuerdo con algún cambio organizacional o personal como la falta de promoción o reconocimiento.

Imagina a un colaborador totalmente comprometido que tiene muchos años en la empresa, que ha tenido varios cargos y que en determinado momento está esperando el ascenso de su vida y que, por la razón que sea, no es promovido. Lo más probable es que sienta traición de parte de la empresa a la que ha dedicado su vida y, por supuesto, se volverá el principal detractor del que ocupara el cargo que deseaba, mostrará gran desencanto y probablemente empezará a generar desagrado en su vida laboral. Pueden sacar a relucir personalidades muy conflictivas que terminan siendo nocivas para sus compañeros de área y, dependiendo del nivel jerárquico, para toda la organización.

¿Cómo podemos detectar este tipo de conductas tóxicas?

  • Cambian su conducta laboral de extremo a extremo. Por ejemplo, un colaborador que no llegaba tarde nunca empieza a faltar o llegar tarde de manera constante y sin ninguna justificación aparente.
  • Su productividad pasa de ser buena o excelente a mala o deficiente en un periodo corto.
  • Se muestra hostil con todo y con todos.
  • Habla mal del jefe o compañeros de trabajo.
  • Genera chismes o radiopasillo sobre sus compañeros, su jefe o situaciones del trabajo.
  • Se queda hasta altas horas de la noche sin ninguna razón.
  • Es reportado constantemente por otros compañeros de trabajo.
  • No se integra o participa en eventos sociales de la compañía.
  • Daña el mobiliario, herramientas y recursos de la empresa.
  • Comete actos deshonestos.

Abordando el problema

Para abordar este problema, es crucial implementar estrategias efectivas.

  • Ofrecer retroalimentación directa y explicar las consecuencias del comportamiento tóxico puede ayudar a concientizar al colaborador problemático.
  • Documentar todas las acciones tomadas, desde advertencias hasta recursos brindados, es esencial para establecer un patrón de comportamiento y justificar posibles medidas disciplinarias.
  • Además, aislar al empleado tóxico del resto del equipo puede reducir su influencia negativa, mientras se mantiene un enfoque en las prioridades laborales y se rodea uno de personas positivas.

Sin embargo, también es importante reconocer que algunas personas pueden no estar dispuestas o ser incapaces de cambiar, por lo que, en algunos casos, la separación del equipo puede ser inevitable.

Abordar el síndrome de la manzana podrida requiere un enfoque proactivo y colaborativo. Al mantener una comunicación abierta, ofrecer apoyo y establecer expectativas claras, las organizaciones pueden prevenir y mitigar los efectos de este fenómeno, cultivando así un ambiente laboral saludable y productivo para todos sus miembros.

¿ERES PYME O EMPRESA
Y QUIERES CONTRATAR?
CONTÁCTANOS